Archivo para la Etiqueta ‘días’

El mismo día en que en Villar de Cañas se instale el cementerio nuclear

De la misma forma que un poema se rompe
y se desperdigan por el suelo las palabras y las silabas
quedará esa tierra bendita desvertebrada y hundida
desde el mismo día en que en Villar de Cañas se instale
el cementerio nuclear
sobre una de sus partidas, La Carbonera, quizás.

No volverá la dicha de poder ver
los verdes sembrados resucitar todos los días
y ya la cara pintada con la luz del sol
esperar el ocaso del día para quedar a dormir
allí donde el surco hace de casa y hogar.

Es allí, solo allí, donde se hace el trigo mayor.
Y es allí donde la torta de girasol se retuerce de alegría
mientras toma baños de luz solar.

De la misma forma que un poema se rompe,
se rompen también otras cosas en la vida.
Tantas cosas se rompen que da miedo el pensar
que será de los nuevos días
y que quedará para la posteridad
después de que los hombres hayamos destrozado
este pequeño planeta tan acostumbrado a obedecer y callar.

Autor: Nabucodosor

Ninguno se olvida de ese 12 de febrero

Trae como si fuera
tenues luces que se encienden y apagan al mismo tiempo
y quedan los silencios
en un lugar perdido de la conciencia
y tras ellos
vuelven otra vez a resurgir esas ansias de vida
que solo anidan
allí donde hay otras voces que gritan al mismo tiempo y por igual.

Los días nos dirigen
en pos de otros días
y al igual que algunos marchan hacia el ocaso de sus días,
otros marchan por una Mancha limpia que no se debe ensuciar.
Todos marchan y ninguno se olvida de ese 12 de febrero
que ya se divisa, cerca muy cerca, tan cerca que se puede tocar.

Melodías de ritmos acelerados suenan al despertar.
Por el horizonte se oculta una estrella
y por el mismo horizonte se dispone el sol a caminar.
Villar de Cañas no debe de ser un cementerio nuclear.

Autor: Nabucodosor

Esos camiones que desfilarán por los polvorientos

El aleteo de las palomas y de las aves acuáticas
camino de las zonas lacustres,
dejando a su paso tenues gemidos de admiración,
no tiene nada que ver con el ruido seco del motor
de unos de esos camiones que desfilarán
por los polvorientos, ahora, caminos de Villar de Cañas
llevando a lomos una carga maldita que será un a ¿…? constante
en la vida de todos los nacidos y por nacer en estas tierras.

Aquí, todo suena igual,
otras melodías vendrán
y otras orquestas traerán
nuevos cantos a ritmo de días desgarrados.

Autor: Nabucodosor

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