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Bella plaza de Villar de Cañas
Bella plaza de Villar de Cañas
de todas las plazas de Castilla-La Mancha
hoy la más honrada y bella
por ser plaza de libertades
y por estar llena
de ciudadanos libres sin miedo
gritando en contra de ese basurero
de materiales radiactivos
que será la vergüenza del mundo entero.
Un 12 de febrero se abre
en una primavera por llegar
y como si fuera una flor
de pétalos encendidos
por el amor de una protesta
nos llega ese aroma singular
que desprenden los hombres y mujeres
que están en contra
de convertir las tierras del mundo entero
en cementerios universales
de residuos contaminados
por personas con intereses muy concretos.
Padilla
hubiera estado orgulloso y contento.
Don Juan Manuel
hubiera dicho cuanto talento.
Don Jorge Manrique
hubiera exclamado a gusto me muero.
Y Fray Luis de León
hubiera levantado el dedo para recordar:
¡como deciamos ayer y decían que había consenso!
Es el momento de unificar esfuerzos
al compás que se izan al cielo banderas
de todas las tierras de España
y carteles de protesta de esos pueblos
colindantes con Villar de Caña
sometidos, si no hay remedio,
al imperio perpetuo del miedo.
Nunca una plaza bebió
de tan buenos vientos.
Me llevo
hacia esas tierras
de mares abiertos
sonrisas, abrazos
y besos,
al tiempo que ruguen de emoción
las raíces carcomidas
de aquel árbol hueco
que se encontraba camino de una ermita
y de un cementerio.
En un momento
un pueblo vive
y explota de contento
al tiempo
que lágrimas corren
y alguien grita:
“No al cementerio,
ni aquí ni en ningún pueblo”
Toda una fiesta,
todo alegría
y todo sentimiento
amigos y amigas buen regreso
y apuntemos en la pizarra
para cuando será el siguiente encuentro.
Autor: Nabucodosor
Todavía late el corazón de la negra noche
Ven a ver el nacimiento del día
a esas horas de la mañana en que todavía late
el corazón de la negra noche
en los sueños de los que dulcemente duermen
a la espera de que un rayo de luz entre
a través de la vieja ventana allí en Villar de Cañas
donde la desesperanza por momentos crece.
Ven y trae de los fértiles campos
espárragos trigueros, collejas, setas de cardo
y tiernos brotes de ababoles ahora que todavía se puede.
Es la luz la que llega sin pedir permiso a nadie
y cae sobre los hombres y mujeres,
campos, cielos y especies animales.
La luz es divina y muy grande.
Dicen que es el suspiro de un ángel
y en esas tierras de La Mancha
como no podía ser de otra forma un eterno acompañante.
Me pregunto y me asaltan las dudas
en lo que tiene que ver con el libertinaje
de adjudicar un basurero de residuos nucleares
a un pueblo pequeño de La Mancha
en el que lo único que de la radiactividad se ha dicho
y por eso se sabe es que deja euros a montones.
Dicen que ha sido como un regalo de Reyes,
aunque ni el rey Melchor, ni Gaspar
ni Baltasar son, por cierto, los culpables
de este fatal engaño y cruel desenlace.
La culpa la tiene un bufón que hace de paje
al tiempo que se cree Dios y lo que no sabe
es que con una patada en el culo le pagará
ese grupo de aduladores que tanto caso le hacen.
Autor: Nabucodosor
Desdicha de muchos nombres
Mi desdicha tiene muchos nombres
y entre ellas están
el tener alma y corazón.
Sería otro
si a mi mismo me mintiera
pero hoy por hoy,
a fecha 22 de enero,
del año de la poca gracia de 2012,
no cabe en mi alma
otra idea fija
que no sea el luchar
por aquellas tierras
que aunque ingratas
en el orden de lo material
nos dieron a todos
otras cosas más valiosas
y que cual tesoro ocultamos
en una gruta profunda.
A ellas, nuestras tierras,
les debemos el carácter,
la fe,
la esperanza
y la lucha activa.
Aprendimos de nuestros antepasados
con boinas,
pantalones de pana raída,
moqueros de telas,
cinturones de pleita en la cintura,
albarcas y tristes sonrisas
lo duro que era la vida
y que al menos se debía volver a los orígenes
alguna vez a lo largo de nuestras vidas.
Hablo también, decencia obliga,
de esas mujeres,
todas ellas
me vienen a la memoria,
que salían a las esquinas
de las últimas casa de los pueblos
para despedir a los hombres de la casa
que se marchaban por las noches
como si fueran furtivos
a trabajar
pues era lo único que sabían,
ya fuera en la siega,
en la vendimia,
haciendo peonadas de sol a sol
y de luna llena
a luna por el cielo comida,
para algún ricachón de aquellos
de pelliza,
sombrero de ala
y pipa,
de muy buenas palabras y pocas propinas.
Amo le llamaban
y el amo gruñía y no respondía.
Tenemos el alma partida,
fue lo que nos enseñó la vida,
por eso mientras con una mano escribimos
con la otra borramos la frase escrita.
Vacías están nuestras alacenas
de fe, esperanza y ganas de vida.
Se lo pensaron los romanos más de una vez
cuando pasaron por estas tierras,
pues temían a la falcata y al alma indomable
de las mujeres y hombres
que desde los pequeños cerrillos
en forma de morras y morretas
oteaban y salían a los caminos
para ejecutar sobre los invasores su ira.
y los romanos se sintieron rendidos
y se aliaron con sus enemigos los olcades
para llevárselos lejos de sus tierras
y servir allí donde les venía en gana
como soldados de fortuna.
En estos días he creído ver
en una pequeña morra
cerca de Villar de Cañas
a uno de esos celtiberos
de regreso de sus campañas trasalpinas.
Ojo, pues falcata en mano vigila
pues le ha llegado el rumor
de una invasión cercana y continua
que convertirá sus tierras
en sucia materia química y corrosiva,
tan destructiva
como las legiones romanas
cuando pasaban a cuchillo
a los nativos y nativas de estas tierras
todo corazón, todo alma y todo vida.
Autor: Nabucodosor
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