Archivo para la Etiqueta ‘silencio’

Este silencio apagado que son las calles de Villar de Cañas

Brota la voz
enmedio de este silencio apagado
que son las calles
de Villar de Cañas
y salgo por un camino
hasta allí donde las estrellas
vienen a jugar
todas las noches
junto a una pequeña alberca.

Es mi presencia
la que se ve dibujada
en ese espejo de hielo
pulido por el viento
y junto a ella
las estrellas que me rodean.

La noche despierta
sentimientos y muchas penas,
son negros temores,
convertidos en frutos
arrancados a la tierra
y malas cosechas,
los que mis ojos ven
junto a una pequeña alberca.

Pienso a la vista de tanta tristeza
que la noche da para estrujarse la sesera
y que allí donde nacen los silencios
nadie espera más gloria que una muerte lenta.

Me llegan todas las noches
en larga procesión atea
las voces de aquellos afectados
por la ignominia
de tener que ver sobre sus tierras
elementos extraños y peligrosos
y exclamo ¡que vergüenza!

Recojo las quejas que me voy apuntando
en un cuaderno de cuentas
y ya más sereno y de vuelta
cual escribiente de aquellos
de negro traje, escapulario y cara de perro de presa
abro el cuaderno y transcribo:

Allí corrían las liebres
y los galgos detrás de ellas.
Allí cogíamos aceitunas verdes
para hacerlas con sosa ¡Qué buenas!
Allí dormía mi padre junto al carro,
después de acabar la siega a la luz de las estrellas.
Allí pastaban las ovejas
y comían de la tierna hierba.
Allí el agua sabía a almendras.
Allí mi padre le dijo un día a mi madre
nunca nos iremos de estas tierras.
Allí los días brotaban de las peñas,
por eso eran tan duros y llenaban las almas de penas.
Allí el manto de nieve se extendía hasta el horizonte
como si fuera un inmenso rebaño de ovejas.
Allí le dije a mi padre quédate tranquilo
que yo cuidaré de las tierras.
Allí allí, allí…puede que allí ya no veas
aquella mano amiga que te decía: ¡Ten paciencia!

Autor: Nabucodosor

Se nos vende a mercaderes

Llega la noche
y con ella las calles
se muestran oscuras
al tiempo justo
que se retiran los silencios
y se van a dormir
allí al cerro de El Pino
junto a la luna.
Quedan los campos y olivares
de Villar de Cañas con dudas
y como si tuvieran alma se preguntan
¿por qué Señor, Dios mío, por qué?
nacimos en Villar de Cañas
y se nos vende a mercaderes
que solo buscan
en estas tierras su fortuna.

AUTOR: Nabucodosor

Allí donde las siestas se hacen eternas

Querer, vivir,
respirar y ser
como los despertares de la vida,
como los anocheceres
en medio de mares de estrellas
parte de estos silencios eternos
que se cuelan
a través de las encaladas paredes
y vienen a dormir
allí donde las siestas se hacen eternas.
Villar de Cañas
despierta,
ruge,
muestra tu cólera,
revienta
y pide con tu protesta
un lugar digno en la historia
al menos que no se diga de ti
que fue tomada por la fuerza
sin apenas ofrecer resistencia.

AUTOR: Nabucodosor

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